lunes, 23 de septiembre de 2013

Memoria de corto plazo

Quetzaltenango, es un enclave entre las montañas, a mitad de camino entre la frontera con México y la ciudad capital de Guatemala. Es un lugar que es cuna de artistas de toda índole, líderes y deportistas, pero sobre todas las cosas:  Luchadores.

Históricamente nadie nos ha regalado nada, hemos tenido que luchar contra mil vicisitudes, para ganar lo que hemos ganado por derecho propio, para ser dueños de lo que somos con todo merecimiento.  Esa lucha, este apego, esa identidad, nos hizo ser patria, libre, independiente y soberana, nos hizo ser la segunda ciudad en importancia política y económica del país, no por que esperamos lo que el gobierno nos diera, si no porque somos tierra de emprendedores, gente que por amor a su terruño lo ha sacado adelante.

El deporte es parte de esa identidad, los Danilo López, los Mario Camposecos, los campeones de La Esperanza, tantos y tantos deportistas quetzaltecos, que ellos como nosotros los ciudadanos, hemos luchado contra los prejuicios, la falta de apoyo intencional y las trabas de representar esos límpidos y sagrados 3 colores de la bandera altense.  Quetzaltenango es una tierra de lucha, lo fuímos prehispánicamente, aca murió de pie Tecún Umán, aqui a tán solo unos pasos de mi casa, fusilaron a los caudillos mártires de 1,838.

No todo son victorias, hemos sufrido infinitas derrotas, hemos visto como nuestros monumentos han sido demolidos, como nuestros líderes han sido fusilados, como nuestro ferrocarril fue desmantelado, hemos visto como nuestro Arbenz fue vilmente derrocado, hemos muerto y renacido cual fénix muchas, muchas veces, hemos vencido terremotos, inundaciones, erupciones y gobiernos malintencionados.

Ante todo Xela, aún sigue de pie.

Producto de esa identidad tan intrínseca, tan íntima, tan ligada a los colores, a esa historia de lucha, nace un símbolo, un equipo de fútbol, llamado Xelaju Mario Camposeco, tal como la ciudad es un equipo luchador, no es un equipo elitista, es un equipo que si ha ganado lo que ha ganado, es por que lo ha hecho como lo hace Quetzaltenango, luchando contra todo y ante todo, es un equipo curtido en el sufrimiento, para que los gozos sepan mejor.  Y yo rebasando las 2 décadas de vida, lo he visto decender 2 veces y campeonizar 3, es por eso que respeto aún más a mis mayores, porque para ellos el amor fue de mayor sacrificio, ellos vivieron al Xelaju que no era este multimediatico, con patrocinios, que es usual invitado en las liguillas, ellos organizaron maratones para ayudar al Club, ellos ayudaron a conseguir otros trabajos a los jugadores ya que el amor a los colores, no alimenta familias.

Ellos vivieron y sufrieron con el Club, algo a lo que todos tendríamos que estar acostumbrados, a que el Xelajú no es un Madrid, no es un Barcelona, que ganan todo, no es un Municipal no es un Comunicaciones que siempre tienen la mesa servida, para arrebatar.  Xelajú como nuestro Quetzaltenango ha sufrido, y ahora sufre ahora de un mal momento.

¿Tan cortos de memoria somos?

Si bien todos queremos un Club, que siempre este peleando arriba, peleando torneos, jugando torneos continentales, tenemos que darnos cuenta que hace falta mucho más que buenas intenciones, hace falta más que criticar en los medios de comunicación masivos y virtuales, hace falta más que sentirnos dueños de la opinión de las masas, solo por el hecho de estar detrás de un teclado, un micrófono o una cámara.

Quetzaltenango, tal como Roma, es la gente.

Y la gente de Xela nunca se rinde, siempre lucha, no ha esperado a que otros cambien las cosas, ha invitado al cambio mediante sus actos.  Y es por eso que siento tan triste, tan patético ver a gente que se hace llamar "Superchiva."  Espetando culpas, pidiendo que rueden cabezas ajenas cuando ni su rostro han mostrado en las gradas, pidiendo que otros hagan el cambio.  Cuando si algo tiene que saber un Quetzalteco, es ese legado de lucha, legado emprendedor, legado de lucha incansable, que cohesiona clases sociales, géneros, etnias, todo bajo un solo nombre y unos solos colores.

Patéticos aquellos que piensan que porque el equipo ha ganado 2 títulos en los últimos 6 años ya tiene que ser invencible, ya tiene que tener todo servido, que no puede perder, que hay que espetar, despotricar y abandonar cuando las cosas se ponen mal.  No señores, si bien es un principio que sienta las bases para obtener esa regularidad, no es mas que un cimiento donde empezar a construir, seguro que van a venir temporadas irregulares en el futuro, pero ¿como esperamos construír si a las primeras de cambio, ya estamos destruyendo?

Que cortos de memoria.

Me criaron en un hogar Quetzalteco, me enseñaron a amar a mi tierra por sobre todas las cosas, es por eso que me apasiona mi historia, mi legado y desde mi campo creativo que son las letras pongo mi granito como remedo de escritor que pretende devolver ese sentido de identidad.

Es por ello que insisto tanto en ese legado gallardo y aguerrido que tiene nuestra ciudad, porque ese es el legado que tenemos que mantener, el de no creernos dueños, sino el de ganarnos, el de sudar todo lo que hemos ganado.

No creernos dueños, no creernos amos.

Ser Quetzalteco significa lucha, significa trabajo, significa no abandonar.

Es por ello que Xela aún sigue de pie, tras tantos golpes.