bajo el frío feroz de la noche y
Clamaré a Ti, Dulce Refugio,
cuando la tormenta resuene centellas,
cuando la soledad, silenciosa me asfixie.
Clamare a Ti, Dios Padre,
cuando la carga lacere mis hombros y
los caminos se pierdan en el horizonte.
A Ti, Clamaré Maestro, por paz,
por mi familia, por nuestra patria,
por la armonía entre mis hermanos,
por descansar en tu planicie.
-Por que en Ti, he hallado amor,
serenidad y gozo en tu nombre,
porque has apaciguado mis aguas.-
Clamaré a Ti, Jesucristo!
Desde lo alto de mis montañas hasta donde el mar las olas rompe.
Mi Roca Fuerte...
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