Así que en pleno ejercicio de conciencia, creatividad, nostalgia y necromancia, trato de regresar al lado oscuro, aunque sea temporalmente.
Profanidad, profanidad pura.
de inocencia y ambición que
han vuelto esbirro a un ángel.
En la oscuridad del aquelarre, lujuria, hambre y peste.
Devoras almas, corazones, vísceras y
gónadas, de un tajo, cual hoz, abres y cierras,
los ojos, la boca y las piernas, desgarrando,
despedazando, conquistando para el mal.
Apareciste de la nada, con un frío devastador,
de esos que desarman hasta al más bravío, luego candor
reconfortante, preludio de infierno abrazador, lacerante.
Aún con voz de ángel, partes almas,
despojo de inocencia,
justo lo que lo que te hizo caer,
justo daga es tu lengua.
Perla entre los cerdos.
Madre del vicio,
los cuerpos se consumen en su propio engaño.
Mariposa negra, señal de muerte y devastación;
cuentan los abuelos que donde te has posado,
anuncias luto, con esa belleza fría, lúgubre, incomprensible.
-Sobrenatural.-
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