Desperté y el dinosaurio, seguía alli.
Ya no fiero, ya no era esa bestia temible,
era un fósil, un despojo,
aún en los huesos, el filo de sus dientes,
no se compara con su mente.
Negar la historia, negar la sangre,
la sangre que aún es moneda de cambio,
por intereses de otros raptores.
Ya no son sus garras, sus dientes,
son su lengua, su astucia.
El diablo era una serpiente con patas,
el dinosaurio también.
El diablo con mentiras expulso
a Adán y Eva del paraíso,
El dinosaurio así expulso a
Guatemala también.
¿Hasta cuanto, hasta cuando?
La historia sera negada por bestias prehistóricas.
Lagarto tirano rey, tus despojos siguen asustando al pueblo.
Forzaste el canibalismo de una patria,
llegaste carroñero y vil, por un motín.
Aquel triangulo Ixil, no olvida que fue tu presa,
aunque tus esbirros quieran borrar su memoria.
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