lunes, 30 de junio de 2014

Cenizas formadoras.

Muchas teorías de civilizaciones y culturas antiguas, refieren la creación del hombre a través del barro, madera, maíz, etc.  La cual tras recibir un toque de divinidad cobró vida y albedrío.

Si bien la idiosincrasia, religión o cultura, nos hace tener cada quien nuestra propia creencia del origen, creo firmemente que el hombre es creado 2 veces:  Una físicamente y una espiritualmente.

La creación física, es básica y se remite también a lo que nuestros antepasados creyeron, fluidos y una chispa de divinidad.  La creación espiritual viene de las consecuencias, de nuestras experiencias, nuestro espíritu es creado de las cenizas del fuego que nuestros actos realizan;  La tierra necesita las cicatrices del arado para parir las siembras, las aves necesitan tirarse al vacío para aprender a volar.

Toda cuota de aprendizaje en la vida viene de la experiencia, todo suele ser teórico hasta que se vuelve práctico y por muy tarde que uno haga sus tanes en distintas áreas de la vida, las costras de mis rodillas me enseñaron a andar, las cicatrices en mi corazón me enseñaron a amar.

Sigo siendo un novato en esto del amor(a pesar de que ya no soy ningún patojo), quizá por mi naturaleza un tanto antisocial, un tanto introvertida, demasiado respetuosa, sin embargo tengo mi corazoncito y no soy de palo, quizá por ello valore tanto el bautizo de fuego por el que pasé, con alguien a quien hasta los más experimentados hubieran hallado díficil de entablar algo serio(al menos el amor para mi es así, si no es serio no es amor y quizá por ello es parte de que no valla de picaflor)  No porque no fuese una mujer hermosa, porque lo es, y cada vez que la veo la encuentro más bonita, no porque tenga malos sentimientos, porque tiene buenos sentimientos, no es una persona mala.

Me enamoré de una persona libre, Alguien sin apego a nada, sin responsabilidad de nada, sin mas leyes que las propias, la familia y amigos siendo importantes, pero no primordiales como puerto de estabilidad, como hogar.

Respeto mucho su decisión, su camino de vida, incluso hasta puede ser utópico, si se le ve de alguna forma,  pero tristemente a mi forma de ver, no sirve abrir las velas en medio del mar, sin tener con quien compartir el viaje ó tener un puerto a donde quieras llegar.  

Quizá por ello me aleje, porque no es lo que busco en mi vida, todos buscamos libertad, pero todos buscamos certezas, todos buscamos confianza, todos buscamos compartir el camino, compartir triunfos, derrotas, buscamos combatir la soledad, buscamos dejar un legado, dejar un legado de amor que es dejar más vida en este mundo, en fin.

Y el viejo conocimiento del fuego purificador, me hizo no ser tan ingenuo, a no amar demasiado pero saber amar mejor, porque cuando amas demasiado el amor tiende a cegarte y yo camine a oscuras, sufriendo por gusto, por querer cambiar a quien no quiere cambiar, cuando la regla más primordial del amor es aceptar a la gente con su luz y su sombra, y que el amor tiene que ser mutuo, que ambas partes tienen que tener el mismo nivel de compromiso, sacrificio, comprensión, madurez, etc.  Muchas falencias hubieron y el amor fue fuerte pero creció torcido.

No tengo más que agradecimiento para esa persona, porque me hizo querer ser mejor, me hizo querer darle lo mejor de mí, aunque muchas veces el experimento me explotó en la cara.  Agradezco su facilidad, de no tener prejuicios, de ser una persona de carácter humilde, abierta y directa, agradezco todos y cada uno de los momentos que pase a su lado, a pesar de que ahora prácticamente cerró cualquier comunicación conmigo y donde quiera que se encuentre, quiero que sepa que siempre contara con mi amistad y mi cariño.

Quizá porque creci, quizá porque un día le pedí a Dios dejar de amarla si solo sería para seguir sufriendo(y tardó pero cumplió), quizá porque deje de amar demasiado para amar mejor, quizá porque comprendí que el amor es cosa de dos, es cuestión de sacrificio mutuo y por más que uno ame el amor de uno no alcanza para los dos, el sacrificio de uno no es suficiente si la otra parte no cede nada.

Y de esas cenizas, fue que crecí, fue que valoré, fué que amé, perdí y ya no quiero amar más, quiero amar mejor.

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